Ayer nos juntamos para nuestra torrada de aniversario (cinco años, cinco).
Un momento para juntarnos sin prisa, sin cantar (mucho) y para alimentar estos cuerpos que Dios nos ha dado. Y para pasarlo bien todos juntos (que, al final, de eso se trata ¿no?).
Hay más fotos pero, por decoro, no las pondremos (¿verdad, Sr. David Usero?).

Y, por favor: aun en los peores momentos, no os olvidéis nunca de que las personas parpadean.