Después de varios meses ocupando junto a otras entidades culturales en el “Centre d’Acollida Es Convent” un espacio cedido por la Fundació Sant Joan de Deu (fundación que lo gestiona), y por cuyo uso estamos enormemente agradecidos, nos vemos obligados a abandonar dicho espacio.

Agradecemos la oportunidad que nos han dado de poder colaborar con ellos, cediendo parte de la recaudación de nuestros conciertos a su causa, abriendo nuestros ensayos y nuestras filas a las personas que están en acogida en dicho centro y así lo quisieran, así como la oportunidad de poder invertir dinero, horas de trabajo y todo nuestro cariño en acondicionar el espacio cedido para habilitarlo de cara a poder ofrecer eventos, tanto nuestros como del resto de entidades culturales que lo disfrutan, y poder colaborar aún más con esta gran labor social.

Pero (siempre hay un pero), la Fundació Sant Joan de Deu no es la propietaria, solo la gestora. El titular del espacio físico es la Orden de la Hermanas Dominicas, que han remito a esta fundación un burofax, desde un despacho de abogados en Palma, donde se les indicaba que en el caso de que el Mallorca Gay Men’s Chorus siguiese haciendo actividades en este espacio rescindirían el convenio, alegando incumplimiento de condiciones contractuales. Obviamente esto supondría no solo expulsar a las otras asociaciones culturales que disfrutan de este espacio, sino poner en apuros a las gentes que están residiendo en el centro de acogida

Indudablemente, la Orden de la Hermanas Dominicas está en todo su derecho a dejar entrar o no en su casa a quien consideren oportuno y conveniente y, aceptando su “petición”, abandonamos dicho espacio. Esperamos y deseamos que, con esta decisión, la Fundació Sant Joan de Deu y el resto de asociaciones culturales se vean libres de la posible amenaza de expulsión, se reanuden las buenas relaciones con las Hermanas y que todo vuelva, para ellos, a la normalidad.

Por nuestra parte iniciamos los trámites y consultas necesarias, con distintos organismos y entidades, para encontrar un nuevo espacio donde desarrollar nuestros ensayos (la misma Fundació Sant Joan de Deu ya nos ha ofrecido un espacio de su propiedad), así como con distintas instancias religiosas para que se nos aclare, exactamente, porque nuestra presencia le es tan poco grata y cómo podemos solucionarlo.