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Buenos y esplendorosos días:

Ayer actuamos en Andratx y nos vimos desbordados.

Centrémonos: somos un coro de lo más normalito. Un grupo de aficionados que tenemos poco más de un año de vida y que no sabemos música, cantamos de aquella manera y nos movemos por el escenario como una manada de pingüinos (pingüinos torpes, en mi caso). Lo único que podemos ofrecer es muchas horas previas de trabajo (que las hay, lo juro), todo nuestro entusiasmo, toneladas de buen rollo y buenas energías, poco miedo (y menos vergüenza) para hacer cosas que creemos diferentes y con un mínimo de calidad, y unas gigantescas ganas de que nuestro público lo pase tan bien como nosotros lo pasamos cuando actuamos.

Y cada vez que se levanta el telón, sucede el milagro. Y cada vez es como la primera vez.

Nos gustaría poder contar lo que sentimos cuando empieza el show y vemos a tanta gente sentada, mirándonos. Cientos de personas que han venido por nosotros, para pasar un buen rato y divertirse. No hay nada comparable al subidón de energía y felicidad que nos da.
Y a medida que pasa el concierto nos crecemos, porque oímos las risas, los aplausos, los “bravos”. Y vemos y oímos a la gente que corea nuestras canciones, da palmas, se pone en pie y acaba bailando entre las sillas.

Ayer volvió a suceder. Y una vez más, ni una silla libre. Y una vez más acabamos agotados y felices de haber hecho un buen trabajo. Felices de las palabras de apoyo de ese público que se acerca a nosotros al terminar la función. De esas sonrisas que vemos en sus caras. De las felicitaciones. De los “hemos disfrutado muchísimo del espectáculo”.

Gracias a las más de 700 almas que ayer nos dieron un inmenso chute de energía. A Bilonda y a Edu Morlans, por compartir su arte y saber hacer con nosotros. A la Jove Orquestra Balear, que con su música nos hacen sonar como si fuéramos un coro “de verdad”. A nuestra Banda de Rock, porque sois de lo mejorcito y, lo sentimos, ya os hemos adoptado. A los actores de Embruixart, por participar de esta gran locura que es nuestro “Hello, Musik!”. A nuestros dos coreógrafos, por no perder la paciencia con nosotros y darnos ese impagable “Bad Romance”. A los técnicos de luces y sonido, que nos hacen brillar y sonar como nunca, como siempre. A Joana Gayà, nuestra regidora, por poner orden en ese caos que se arma detrás del escenario en cuanto nos dejan sueltos. A nuestro equipo de vestuario y al de diseño, por ese trabajo tan bien hecho.
Y gracias al Ajuntament d’Andratx (especialmente a Llorenç Suau, su alcalde, y a Anabel Curto, regidora de cultura) por su apoyo y por todas las facilidades dadas para acomodar y reacomodar este evento y haber hecho posible la gran fiesta que fue ayer por la noche el Castell de Son Mas.

¿Y ahora? Pues… ¡A por el próximo concierto!
¿Te apuntas? 🙂

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PD: Y un recuerdo para nuestro “Llaços” a quien, dos meses después de irse, seguimos buscando entre bambalinas y seguimos esperando sus fotos al día siguiente.